Cómo sanar la autoestima herida en la infancia

Haz algo por sanar a ese niño que llora dentro de ti, y supera esos complejos que muchas veces te alejan de tus sueños…                                                                                                                                

 

¿Conoces alguna historia de alguien que haya crecido sintiéndose feo, maltratado y rechazado por los demás?

Lamentablemente hay miles de estas historias, tal vez podría ser la tuya.

Es a partir de los 5-6 años cuando empezamos a formarnos un concepto de cómo nos ven nuestros padres, maestros, compañeros y amigos. La autoestima es importante porque es nuestra manera de percibirnos, es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida, creemos que somos listos o no, nos gustamos o no.

¿Recuerdas lo que tus padres decían de ti cuando eras niño?, ¿Recuerdas lo que las personas que te rodeaban decían de ti cuando eras pequeño?, ¿Recuerdas tal vez frases que te dañaron, expresiones faciales o movimientos de cabeza que utilizaron para transmitirte lo que estaban pensando? o ¿hay algún recuerdo doloroso provocado por tus amigos o amigas?, ¿cómo crees que te afectó todo esto en la confianza que tienes de ti mismo?, en la infancia al oír de una forma repetitiva expresiones como: “es tan lento para las matemáticas”; “no sirves para nada”; “es el más feo de los hermanos”; “que nariz tan grande”; “no aprendes a tu hermano”; “que gordito está”, etc. Expresiones como estas, no hacen más que asegurar en el fondo de uno mismo aquel pensamiento de que “algo en ti no está bien”. Te hace pensar muchas cosas negativas sobre tu aspecto físico e intelectual. ¿Cómo duele, verdad?, hondo, muy hondo. Esas voces quedan resonando dentro de nosotros toda la vida, en la infancia es cuando estamos más desprotegidos, no tenemos la posibilidad de defendernos, protegernos o entender por qué nuestros padres, hermanos, abuelos, maestros, amiguitos se comportan así con nosotros, lo primero que hay que entender es que no podemos hacernos cargo toda la vida de los problemas que amargaron o hicieron nuestros padres o personas que nos rodearon. Basta con empezar a investigar de qué manera nos afectaron esas actitudes para comenzar a liberarnos de sus efectos, hay que aprender a reconocer esas voces que resuenan en nuestra vida y anular su poder para que no nos sigan haciendo sufrir, para liberarnos de esos mandatos distorsionados y sanar a ese niño que quedó escondido y herido en nosotros, y aunque algunos recuerdos parecen demasiado dolorosos como para desvanecerse, tenemos que hacerlo para descubrir nuestro verdadero yo.

Todos tenemos en el interior sentimientos no resueltos, aunque no siempre seamos conscientes de estos. Los sentimientos ocultos de dolor pueden asumir muchas formas; odiarnos a nosotros mismos, culpas, reacciones exageradas, hipersensibilidad, depresión, neurosis y ciertos rasgos que pueden no llegar a ser patológicos pero crean una serie de insatisfacciones y situaciones de dolor, como por ejemplo, ser una persona introvertida, retraída, temores, abuso del alcohol, drogadicción, inmadurez emocional, entre otros.

La influencia que tiene la familia en la autoestima del niño es muy importante, ya que esta le trasmite o le enseña los primeros y más importantes valores que llevarán al niño a formar, a raíz de estos,  su personalidad y su nivel de autoestima. Muchas veces los padres actúan de diferentes maneras, que pueden ser perjudiciales para el niño dejándole marcas difíciles y un continuo dolor oculto que influirá en el desarrollo de su vida,  pero este autoconcepto no se consolida para siempre, se cambia en las diferentes etapas de la vida de una persona, no emplees demasiado tiempo preocupándote por lo que haya ocurrido en el pasado, ni por lo que pueda ocurrir en el futuro, preocúpate por el presente, tu tienes la capacidad de establecer una identidad y darle valor. Tú tienes la capacidad de definir quien eres y luego decidir si te gusta o no tu identidad. La identidad hay que renegociarla en varios momentos de la vida, el juzgarte y rechazarte a ti mismo produce un enorme dolor, dañando considerablemente las estructuras psicológicas que literalmente te mantienen vivo.

¿Es fácil cambiar la autoestima?

No. El concepto del yo y la autoestima se desarrollan gradualmente toda la vida, empezando en la infancia, pasando por diversas etapas donde cada una aporta impresiones y sentimientos, pero tu eres el único responsable de decidir qué tipo de vida deseas.

Algunos consejos.

  • En la actualidad hay un culto a la belleza y el yo corporal, debido a esto y la gran cantidad de modelos falsos y triviales que tenemos, muchas veces nos vemos confundidos y ponemos nuestro valor como personas simplemente en cosas y en nuestra apariencia física. Aléjate de esos estereotipos y date tiempo para estar solo con tus pensamientos y sentimientos, ten una vida interior rica;
  • No bases tu seguridad en otras personas, se pueden ir, y al final te quedas solo contigo, por eso, disfruta de tu compañía;
  •  ¿Cuántas veces antes de salir a una fiesta te has visto al espejo y te has dicho: “si tan solo fuera más delgado… si mi cabello fuera más lacio, si no fuera tan crespo… si fuera un poco más alto… si mi nariz no tan grande… ¡que mal me veo!” “hay tantas personas mucho más guapas y con una personalidad mucho más interesante allá afuera” y así, sales a tu fiesta, sintiéndote disgustado contigo mismo porque no eres como quisieras ser, te envuelves en una seguridad falsa, que oculta la frustración porque deseas ser mejor de lo que eres, sé sincero contigo mismo y contéstate esta pregunta ¿Deseas vivir cada día de tu vida queriendo ser otra persona?, no verdad, entonces identifica tus cualidades y defectos, no trates de ser alguien más, aprende a querer a la persona tan única que eres.
  • Haz algo por sanar a ese niño que llora dentro de ti, y supera esos complejos que muchas veces te alejan de tus sueños… ¡y recuerda!, para elevar la autoestima no necesitamos ser perfectos, solo ama profundamente quien eres.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

 

Por la Lic. Adriana Marrufo

jmarrufo@itscc.edu.mx

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